Hoy no le deseo más

de

Por Madame Edwarda.   Mi sexualidad reclama esta vez el deseo de no querer ni besarle, mi vagina está constreñida, mis piernas cruzadas, mis senos exigen resguardo y mis caricias ausencia. Hoy no… Sigue leyendo

Mis tres canas

de

Por Madame Edwarda.     Tengo tres canas en mi cabello. Las ubico y las miro en el espejo, las cepillo, las preservo. Cada deslizamiento ocurre como una pincelada que saca brillo al… Sigue leyendo

Huevo de jade

de

Por Francine.     Amanece. Me duele la luz en los ojos, quiero encausar mi voz, darle nombre y sentido a mi necesidad, a este deseo que se agita despierto. Me estremezco con… Sigue leyendo

Arrullo

de

Por Perséfone, no tan punk.     Me gusta ir a dormir y que la lluvia me acompañe. Disfruto el tintineo del agua, el olor a tierra mojada y el aire fresco que… Sigue leyendo

Las olas

de

Por Señorita V.     Leer a Anne Sexton me lleva a ti, a nosotros. No importa el tiempo, ni tampoco importa el espacio. Regresamos a nuestra cama, al deseo perpetuo. Volvemos al… Sigue leyendo

Las lágrimas se vuelven flores

de

Por Nina Vainilla.     Esta noche llueve, afuera de mi casa la hierba florece. Siento entre las sábanas el aire con su olor a tierra mojada penetrando mis sueños. Mi cama es… Sigue leyendo

Estuche de monerías o caja de Pandora

de

Por Madame Lamer.     Aparentabas ser dueña de ti antes de serlo, porque querías gustar. Para ser mujer, delante de los hombres, de los niños que querían ser hombres, debías dividirte en… Sigue leyendo

Fuera de servicio

de

Por Madame Edwarda.   Hay una considerable diferencia entre estar agotado y sentirse cansado. El verbo “estar” denota un estado pasajero (a diferencia del verbo “ser”). El verbo reflexivo sentir-se, denota un estado… Sigue leyendo

Tocar mi sangre

de

Por Tristouse Ballerinette.     Crecí con la idea de que hay que ocultar la sangre menstrual. Nunca vi a mi madre menstruando, es decir, nunca fue claro para mí que ella estuviera… Sigue leyendo

No sólo quiero sexo, también quiero amor

de

Por Nina Vainilla.     Puedo invitarte a mi casa en la primera cita y no por eso como dice mi abuela “matar el misterio”. Tal vez sí, es que hago todo al… Sigue leyendo