Deseos

de

Por Madame Edwarda Sólo basta pensar tu nombre para sentir un arroyo brotar entre mis piernas. Tengo tanta excitación ante tu imagen, a través de mis fantasías, que parece la imaginación no va… Sigue leyendo

Tomo la palabra

de

Por Señorita V.     Hoy escribo yo, la protagonista de muchas de las historias de V, de quien toma su nombre y su forma, más bien su inicial, más bien, de quien… Sigue leyendo

Esa que soy

de

Por Madame Edwarda A pesar de no ser ya una jovencita, hace relativamente poco que comencé a entender todo aquello que abarca y atañe a mi sexualidad. Como si al transcurrir una cierta… Sigue leyendo

Mujer-medusa-sirena varada

de

Por Tristouse Ballerinette.       He estado fuera de mí, fuera de mi cuerpo. He perdido el ancla que me sujeta y me mantiene y me impide perderme en el sin fin… Sigue leyendo

Alteridad

de

Por Madame Edwarda Sin la savia de tus ojos mis brazos ansiosos pierden el elixir de mi historia amorosa. Sin el espacio que ocupa tu existencia la belleza cósmica se diluye en la… Sigue leyendo

Tu nombre no me basta

de

Por Francine.     Amarillo tierno ocre color de tierra húmeda mi cuerpo Incendio clandestino Fuego tácito sostenido acorde con el tiempo Infinito simulacro Llanto apagado furioso espeso Caudal ruidoso y desamparado Ruidoso… Sigue leyendo

Mi cuerpo es un enredo

de

Por Nina Vainilla.     En mi cuerpo las tristezas van tejiendo su nido hacen un hueco de dolor entre mis pechos parecen pájaros huérfanos dando brinquitos sobre un montón de hojas secas.… Sigue leyendo

Mis óvulos abandonados

de

Por Madame Edwarda.     Mi ovulación ha agarrado un ritmo que me tiene, bailando su son. Yo trato de seguirle el paso, pero la verdad es que yo sola me pongo un… Sigue leyendo

Eclipse

de

Por Tristouse Ballerinette.     Su rostro reflejaba las estrellas, su mirada era despierta y espontánea. Vívida. Normal a los dieciocho. Más normal: tener la libido hasta el tope, besarse en cada esquina,… Sigue leyendo

De cine y literatura

de

Por Caperucita Loba.     Dos cosas no nos han de faltar: las delicias de la carne y las delicias de la literatura. Nagiko, The pillow book.     Por mucho tiempo pensé… Sigue leyendo