Yo puta

Por La licenciada, especialista en ciencias sociales varias y distintas artes amatorias.

 

 

Si no me hubiera decidido por esto de las ciencias sociales me habría gustado ser puta, actriz de teatro o cantante. Aunque parezcan muy distintas entre sí, yo encuentro amplias coincidencias en todas estas profesiones y creo que, con dedicación, habría logrado un desempeño más o menos destacado en cada una de ellas. Sin embargo, la vida me trajo por otros derroteros y hoy me siento vieja para cobrar por coger, para empezar a cantar, o bien, para subirme a un escenario.

 

Por supuesto, todavía sueño despierta imaginando mi vida de haber seguido otro camino. Me sorprendo cuando descubro que la putería gana entre todas las demás opciones. Me gusta imaginar los atuendos -nunca corrientes pero sí atrevidos-, los tacones, el maquillaje, las frases que no me atrevo a decir y la coquetería que no me permito expresar.

 

En mi fantasía soy una puta independiente, de ésas que todo el mundo gusta imaginar. La universitaria sin padrote, a la que nadie maltrata y que cobra por coger simplemente porque le gusta el sexo y necesita el dinero para comer, o para comprar libros, claro está.

 

Mi yo puta manda mensajes lascivos, pero no demasiado, pues su estilo es algo así como soez-chic. Usa lencería fina, tal vez un poco vintage, y fuma después de hacer una mamada. Se compromete en el sexo y, contrario a mí, no resuelve mentalmente problemas domésticos mientras coge. Nunca ha fingido un orgasmo, sabe cómo moverse para sentir placer independientemente del sujeto que esté arriba, o abajo, o aun lado. Coge con dos o con tres, al mismo tiempo desde luego.

 

En mi versión puta, cojo sobre la mesa y hago mamadas en el vagón de un metro. Me masturbo frente a la cámara de la computadora mientras mi cliente en turno observa cómo me restriego ante la mirada de un pene erecto del otro lado de la pantalla. Me toco sin restricciones y guardo en un cajón una colección de vibradores.

 

Poco fantasea sobre su otra vida posible, mi yo puta es feliz, sabe que tiene un poco de actriz, otro tanto de cantante -pues murmulla melodías cuando se corre- y, obviamente, estudia ciencias sociales.

Apollonia Saintclair_Mar

Ilustración de Apollonia Saintclair

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