Despierta

Por Madame Edwarda

Nunca estuve más despierta que ahora.
Como si hubiese recién nacido.
Como si la aurora desplegara una a una mis pestañas anidadas.
Acaricio, sin embargo, la niña que fui.
En el camino de ser, estuve olvidada de mí.
Ausente de mí.
Cual espectador en el teatro, miraba sólo y solitaria a mi alrededor.
Miraba el amor desde el palco del desamor.
Inconsciente.
Todos vivían el amor intenso y recíproco, menos yo.
Anestesiada en mi falta de amor… ¡No! En mi malentendido respecto al amor, ensoñaba y perdía los detalles de la vida presente… Los detalles de mi interior y hasta los detalles de mi cuerpo. Imaginen que me vino la menstruación y seguí mirando a mi alrededor -cual autómata- esperando… algo… Supongo que el amor… Creía que de un hombre, en realidad de mí misma.
Algo me vacunó la sensación de carencia… No hay amor suficiente.
Algún mensaje en el seno de mi origen no llegó, aunque reconozco ahora su afable devoción.
Más bien, no estaba lista para recibirlo.
Nunca había nada, para nada… Creí que no había nada para mí.
Todo volaba demasiado alto… No había un banquillo para alcanzar ni el cereal ni la ternura.
Crecí ansiosa por sentir el amor, como si fuese una fuente inaccesible.
Crecí preservando ese patrón.
El amor no era posible para mí, sólo para los demás, así que me organicé un desfile de hombres imposibilitados a brindar amor, buscándose a sí mismos.
Lo sufrí pasivamente, dormida.
¡Qué doloroso puede ser parirse a sí misma!
Enfrentarse, confrontarse, decirse la pura verdad, sin adornos para el ego, sin rodeos, pero con diplomacia y cortesía, sin rechazo ni culpa. Con caricias y palmadas.
Entonces, un día me descubrí a mí misma hurtándome el amor de las manos, me lo arrebaté y corrí lejos, pero culpé a mi mala suerte.
Cuando me cansé, desperté de mi letargo… Aún bostezo… Aún me estiro.
La mañana me abraza soleada, con olor a tierra mojada y a gratitud.
Ya huele a café, a Madame Edwarda desnuda, a bata de seda, a transparencia, al presente silbando, bailando y cantando la cotidianidad…

Despierta.

"Probuđena (Despertando)", óleo sobre lienzo, 63 x 48 cm., 1908

“Probuđena (Despertando)”, óleo sobre lienzo, 63 x 48 cm., 1908

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