Hoy no le deseo más

Por Madame Edwarda.

 

Mi sexualidad reclama esta vez el deseo de no querer ni besarle, mi vagina está constreñida, mis piernas cruzadas, mis senos exigen resguardo y mis caricias ausencia.
Hoy no le deseo, mi corazón protesta su distancia, la misma que antepongo cuando le hablo de Usted. Mi cuerpo no responde sin los estímulos del alma como la poesía no emerge a fuerza de imponerle técnicas de escritura.
Requería la inspiración de su presencia… ¡No sabe cuánto me gustaba! ¡Cuánto imaginaba alimentar todo aquel cultivo de gusto, de besos infinitos, de bailes prometidos, de roces dibujados!
Hoy no le deseo más. Su abandono formó un arroyo de aguas en mis ojos y secó la fluctuación de mi vulva.
Regrese por donde llegó, porque yo no le esperaba más.

 

Acurrucada

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