Cartografías lunares

Por: Caperucita Loba.

 

 

 Quedo penetra

el éxtasis soñado

Bajo la luna

Haiku de Paola de Sosa

 

 

Llevo días pensando en las zonas erógenas, pero no en general, no como definición de Manual para buscadores de buen sexo. Pienso en algo más concreto y real. Pienso en mis zonas erógenas, en ese mapa en construcción continua que sirve de ruta para navegar en/abajo/arriba de mí.

 

Reconozco que hay muchas rutas y que seguramente hay territorios ignotos, que palpitan por ser explorados. Haciendo un poco de memoria, reconozco también que hasta hoy había pensado que la ruta la hace quien transita, quien se dispone a andar y a disfrutar el recorrido. Conozco viajeros presurosos, de los que piensan que lo más importante es llegar al lugar en donde se marca la “x”.  Su antagonista,  es el viajero con ánimo explorador, que no tiene urgencia en llegar porque su fascinación es el reconocimiento, la revelación de los secretos del territorio que aún no se conoce.  Mucho tiempo pasé ocupada en la elección de los viajeros.

 

Ahora ya sé que el viajero no hace al territorio, quizá lo transforma, lo erosiona un poco al surcar a su paso creando veredas. Pero al retirarse el viajero el territorio-cuerpo sigue ahí, floreciente, palpitante.

 

Esta ocasión, bajo el influjo de la luna, me interesa sólo el territorio y la posibilidad que tiene de existir, en sí mismo, sin necesidad de la mirada externa.  Hoy mi cuerpo me urge a que lo recorra, con y sin prisa, con voracidad y con tacto. La humedad me llama.

 

Ansío recorrer nuevas rutas. Empezaré por presionar las cimas, masajear los valles, por recorrer los resquicios y los orificios del terreno y por observar los caminos que se revelan bajo la intensa luminosidad lunar.

 

Camino con la certeza de que encontraré nuevas rutas.

 

cartografías mar

Anuncios