Mi deseo

Por Señorita V.

 

 

Mi deseo es intempestivo. Llega de sorpresa como la lluvia de abril. Hace que mi piel se derrita, que estalle, me expanda en el aire, que vuele. Mi deseo empieza en mi vulva, siempre lo hizo, siempre lo hará. No avisa, sólo llega. Siento mis labios temblar, siento la piel hervir. Luego, mi deseo me recorre toda, desde el centro que es mi vulva, hasta las puntas del cabello, hasta las de los pies. Mi deseo llega solo. No necesito a nadie para invocarlo, no me hace falta.

 

 

 

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