Las palabras se me escapan

Por Francine.

 

 

Las palabras se me escapan, se esconden entre mis piernas, se aglomeran y se arrebatan el paso una a la otra, intentan penetrarme y yo enmudezco. No puedo hacer otra cosa que quedarme ahí, asombrada-inmóvil-palpitante-abierta. Es delicioso. Sentir el calor en la vulva, el cosquilleo entre el clítoris y los labios menores, pequeñas contracciones vaginales. Comienzo a mecerme sutilmente, apenas un ligero vaivén imperceptible. Estoy sedienta. Se deslizan lentamente entre los vellos de mi pubis y suben, trepan aguerridas por mi ombligo, pero algunas se deslizan nuevamente hacia abajo, acarician con suavidad las curvas de mi vientre, y deciden pronunciarse otra vez desde la desnudez de mi sexo. Entonces una ligera lluvia me recorre por dentro, la siento caer dulcemente en mi útero, y se me llena la piel toda de risas y de estrellas. El resto de palabras se disemina y cada letra elige seguir su camino hacia arriba, empeñada en encontrar mi corazón, mis latidos. “A” y “O” han hecho nido entre mis pechos, se dejan mecer por mi ritmo cardíaco, mientras dos precisas consonantes se dedican a lamer mis pezones, cariñosas se hunden en mis poros y danzan esa danza perfecta del aliento pausado y cálido y, tras unos instantes de fuego, unos instantes de cadenciosos jadeos, las siento desaparecer, al principio despacio, después veloces, ágiles, dejándome la boca húmeda, plagada de palabras que no pueden ser dichas más que al paso de un beso, de un escalofrío o de un orgasmo.

Robert Kushner. Collage on antique paper

Robert Kushner. Collage on antique paper

 

Anuncios