Las aguas que brotan de mi cuerpo

Por Caperucita roja, recién bañada.

 

 

Antes de saber cómo le llamaban, sentí el chorro de agua tibia manando entre mis piernas, precipitándose hacia el colchón y el piso. Con un temblor recorriéndome el cuerpo, entré al baño para meditar, pausadamente, de dónde habían surgido esas aguas potentes, que me quitaron el aliento y la razón. En poco tiempo lo supe, no hay mucho qué pensar, hay todo por sentir.

 

He escuchado las opiniones más variadas, que es un invento, que es una imposición, que es orina, que es la visión del porno patriarcal invadiendo todos los rincones, que se trata de una disfunción… yo me resisto a pensarlo, incluso, como hoy, me niego a nombrarlo. Las explicaciones no me satisfacen y las palabras no me alcanzan; ante esa incapacidad elijo perderme, abandonarme a la muerte húmeda.

 

Mientras teorizan, yo me extravío en mis flujos, a veces cascadas, a veces riachuelos tímidos que emanan del centro de mi cuerpo mientras mi útero palpita y mi vulva se refresca.

 

Dejo las cavilaciones para quienes se afanan en explicar, describir y etiquetar antes que en sentir. Yo encontré mi manantial y sé que lo que toca es simplemente sumergirse hasta perderse en sus aguas.

 

P.d. Si estás en busca de tu pequeño manantial, busca por aquí

http://www.proyecto-kahlo.com/2013/07/eyaculacion-femenina/

http://www.pikaramagazine.com/2010/12/la-eyaculacion-femenina-esa-gran-desconocidaafinando-el-organo/

http://vimeo.com/37206894

Toni Frissell

Fotografía de Toni Frissell

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