Lilith

Por Tristouse Ballerinette.

 

Parece ser que me he quedado sin estrellas. La claridad me alcanza. Yo no sé si es la lejanía de tus ojos o la humedad persistente de mis labios la que anuncia la inocencia perdida. No hay manera de volver a ser lo que se era antes del antes. Imposible no haber nacido. Y he nacido mujer a costa de mí misma. Sobre mi piel se descubre la tibieza de besos extraños, el silencio equilibrado de  manos gruesas y ásperas y certeras. Se ha dicho que tengo la vagina dentada,  cuando lo cierto es que en ella transita la vida, y su llamado se anuncia a veces como una tempestad mansa, a veces muy tímida como un cosquilleo en flor, otras aparece desnuda y sonriente y franca. Me han llamado bruja, puta, mujer, menos que nada. No hay manera de desandar mis pasos. He reclamado mi cuerpo a costa de mí misma. He tenido que ser mi primera transgresora, arremeter en contra de mi propio principio. He tenido que aprender a bailar desde la raíz de mi vientre, desde la tristeza, desde el dolor y  la autonomía de mi sexo indigente y maltrecho. De pronto mi cuerpo dejó de obedecerme, de pronto quería lo que quería, la voluntad se fracturó y reclamó para sí sus semillas, renunció a ser dócil, renunció a ser la representación puntual de lo que tenemos que ser todas. Y no hubo más que hacer que cruzar el umbral del paraíso. No ha sido cierto que el paraíso de la hembra exista. No ha sido nunca verdad que haya sido creado acorde con su naturaleza. Ahora busco una cueva donde me sea posible labrar mi nombre, me visto los ojos de noche, aunque ninguna noche para mí sea estrellada: Es el lugar de la conciencia, de la luz que subyace en la oscuridad y no importa si no me permite ver los destellos maravillosos del cielo.

lilith_John Maler CollierHay luz en mí, es un fuego implacable en mi interior, pregunta sin fin que se esconde y se descubre como el quiebre suave de la voz, como un gemido apenas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de John Maler Collier_Lilith

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