Rompecorazones en serie

Por Madame Lamer.

El placer de romper corazones, de quebrar la resistencia de individuos con la propia dulzura, es el mismo en cada caso, o es más bien renovadamente similar. En los ojos que se han hecho profundos, abierto ya su abismo, flota un brillo a la deriva. Las coyunturas del rostro se ablandan, dejando suelta la risa. Los pies trastabillan. Las manos parecen recortadas extrañar el resto de su forma. La voz, adelgazada, pierde el control de su modulación. Esa inestabilidad, ese temblor es justo el que me da reposo.

Manuel Ahumada

 

 

 

 

 

 

 

Imagen de Manuel Ahumada

Anuncios